viernes, 10 de septiembre de 2010

Algo de Verdad

Mi amor esta sellado al vacio,

En mi vacío corazón que arde,

Para que no le afecte tu rocío,

Me “amas” ¿y me dejas ir?, cobarde.


Perdona por dudar que me amaste,

Pero es mi deber y más mi derecho,

Este amor sincero casi lo mataste,

Porque por ti no hablan tus hechos.


Fantaseo en una supuesta tarde,

Una en que digas “de todo me arrepentí”

Pues seguramente yo estaré solo,

Pero tú, tú, amor, estarás sin mí.


Y cuando beses otros labios,

Buscaras mi sabor en ellos,

Y desearas que sea mi boca,

La que este rosando tu cuello.


Soy un romántico empedernido,

Ya que, como yo te amo, yo te olvido.


Jorge L. Paredes G.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Una y solo otra vez

Mis versos vuelven de su autocensura,

Tu marea empujaba mi barquito de papel,

Quería Escribir con mis labios en tu cintura,

Y con mis dedos hacer en tu cabello rápel.


Una y solo otra vez…


Conocí a soledad, Reconocí a soledad,

Ella me acompaño cuando no estabas,

Tiene nombre y apellido mi soledad,

Ella me acompaño cuando “si” estabas.


Una y solo otra vez…


Paso por lo que paso, por lo que me pasó,

Paso y repaso mis pasos en mis ocasos,

Esos en que buscaba figuras en tus brazos,

Pero en realidad, era de soledad, el regazo.


Una y solo otra vez…


Una y solo otra vez pasé, recé y ahora sé,

Lo que fue y es, nunca será y jamás ha sido,

Tras mis ocasos, no hubo noche, pero amanece,

Y mi soledad lleva tu nombre y tu apellido.


Jorge L. Paredes G.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

SIN SENTIDOS

Mis manos ya no son manos si no te tocan, mi boca ya no será más sino esta junto a tu boca. Mis ojos se cegaran si no te ven más y no verán más el atardecer, pero mi amor ciego te seguirá amando en cada amanecer. Mi olfato no sentirá más la frescura de cada rocío o el aroma de las flores en primavera. Tampoco sentirá esa esencia de olor a sexo, pasión y locura cada vez que hacíamos el amor, no sin tener tu perfume día a día. No quiero pensar que será de la melodía, que me corten la cabeza con una hoz ¿Qué será de mi vida sin tu voz?.

Jorge L. Paredes